Trabajar desde cualquier lugar
Con la computación en la nube tu trabajo está donde tienes conexión a internet. ¿El resultado? Las empresas pueden ofrecer condiciones más flexibles a los empleados, permitiendo una mejor conciliación.
Rentabilidad financiera
Con la computación en la nube, las empresas no necesitan comprar servidores, actualizar aplicaciones o sistemas operativos, o retirar y deshacerse de hardware o software cuando no tienen datos, ya que estas tareas son responsabilidad del proveedor.
Almacenamiento ilimitado
La cantidad de información que una empresa puede almacenar en la nube es muy superior a la que podría almacenar en sus ordenadores. Puedes estar seguro de que nunca te quedarás sin espacio, ya que el servidor podrá crecer al mismo tiempo que las necesidades de tu negocio.
Actualizaciones automáticas
Cuando trabajas en la nube, puedes olvidarte del fastidio de tener que estar actualizando constantemente. Las actualizaciones aquí se hacen de forma automática sin que tengas que comprar una nueva versión del producto ni nada parecido.
Seguridad
La avería de un ordenador podía ser una tragedia cuando no existía la nube, perdiendo todos los datos que tuvieses allí almacenados. Ahora la pérdida de un ordenador no significa la perdida de información, que estará guardada en un lugar bien seguro.
Colaboración
Cuando los integrantes de tu equipo pueden acceder, editar y compartir información en cualquier momento y desde cualquier lugar, son capaces de hacer más juntos, y de hacerlo mejor. Las aplicaciones en la nube ayudan a hacer actualizaciones en tiempo real.
Flexibilidad
Los servicios basados en la nube son ideales para empresas en crecimiento o con fluctuantes demandas de ancho de banda. Si aumentan tus necesidades es tan fácil como ampliar la capacidad en la nube.
Medio ambiente
Cuando las necesidades nube fluctúan, la capacidad del servidor se escala hacía arriba y hacia abajo para encajar. Así que sólo utiliza la energía que se necesita, lo que contribuye a reducir nuestra huella ambiental.